Un dia inolvidable – 2ª Parte

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Después de tantos líos y sobresaltos y verme ya por fin dentro del avión ya iva mejor todo. Claro que no olvidare nunca la despedida (hasta muy pronto) de mis seres queridos.

Ya estaba en el aeropuerto y me hicieron cambiar de puerta 3 veces, muy claro no lo tenían de donde tenía que salir el avión. Yo era el único español a primera vista. Una mujer me pregunto a mi (el único moreno) que donde era Keflavik… le dije que al lado de Reykjavík, Islandia, al final le quedo claro pero mira que había personas que me lo tenía que preguntar a mi…

En el avión, todo perfecto, los 3 asientos solo para mí. Éramos pocos en el avión y me pude tumbar y dormir un poquito. Otra vez pude comprobar que era el único «diferente» cuando vi que a todo el mundo le cobraban por la bebida y a mí me la dieron gratis (como si fuera un niño pequeño que va solo en el avión..jejeje).

Llegue a Keflavik a las 3 de la madrugada (2 horas menos que en España). Éramos los únicos en todo el aeropuerto y nos dirigimos a coger las maletas, no sin antes pasar justo por delante del supermercado donde hacer las compras más baratas. Todas las personas cogieron un carrito y en plan salvaje compraron todo lo que pudieron de tabaco y alcohol, me quede alucinado como compraban, mucha cantidad y corriendo como si fuera el fin del mundo.

Cuando ya tenía la maleta salí fuera en busca del Flybus. El único autobús que hay para traerte a la capital, Reykjavík. Era caro, pero más caro era el taxi. El viaje fue muy cómodo y tranquilo, éramos 4 gatos en el bus, la música que tenia le conductor era lo único que se oía y a mi alrededor no se veía nada, solo oscuridad. La única carretera que cogimos era lo único iluminado. Unos 45min para llegar y empezar a ver algunas casas típicas de colores.

Llegue a la terminal y ahí estaba esperándome Joaquín con su bici y bien tapado para protegerse de la lluvia. Fuimos andando hacia a casa sin toparnos con ninguna persona ni ningún coche, perfecto. Llegue a la que será mi casa a partir de ahora. Muy grande, acogedora y con calefacción, cosa que se agradecía al notar el frio de Islandia por primera vez y la lluvia continua.

Eran las 5 y teníamos hambre, comimos algo y nos íbamos a dormir cuando Joaquín mira el horario de las piscinas (con jakuci) que hay en la ciudad. Nos dijimos mutuamente: no hay huevos. Pues ya ves, eran las 6 de la mañana, sin dormir, nos fuimos a un jakuci al aire libre lloviendo. Buena manera de empezar el primer día en Islandia no?
Después del chapuzón caliente pasemos por el súper para comprar leche y así no tener que salir de casa al levantarnos. Lleguemos a casa, ya era tarde, las 8 creo.. y ya era hora de dormir, me quede frito en un momento. Sin duda, un día inolvidable.

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