Magnus
Skarphéðinsson,
director de esta
peculiar escuela ubicada
en Reykjavik,
la capital de Islandia, dice que se decidió a crear el
establecimiento para poder evacuar
la infinidad de consultas que
recibía acerca de estas criaturas ocultas en los bosques y sobre
hadas y gnomos, pero también por la gran
cantidad de testimonios que
recibió de quienes aseguran haber tenido y mantener contacto con
ellos.
«Las
personas me venían a ver con sus historias, jurando que no estában
ni bajo el influjo del alcohol ni de la drogas y que no eran
mentirosos patológicos», dijo eldirector
de la Escuela de Elfos al
diario islandés The
Reykjavik Grapevine, en
un artículo retomado por la revista Courrier
International.
En total, Magnus
ha entrevistado a más de 700 personas que vieron a los elfos y
a otros representantes de pueblos «ocultos» o «invisibles»
y de espíritus de la naturaleza.
«No
tenía previsto crear una escuela de elfos, pero no dejaban de
interrogarme sobre mi forma de trabajar, entones acabé por decirles
a todos que viniesen los viernes: y así fue como empezó»,
explicó. Día oportuno, si los hay, para hablar de brujas.
El diploma que
otorga la escuela certifica «Estudios
e investigaciones sobre los elfos y otros pueblos invisibles».


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